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Personajes Guadalupanos

MARÍA CONSTANZA REVILLA MENESES (MARÍA OROZCO)

 

 

Un 19 de setiembre del año de 1877, en la apacible villa  de Guadalupe, pueblo fervientemente devoto y de acendradas tradiciones culturales, Nace una Niña a quien sus padres llamarían María Constanza. Su padre, don José María Revilla, laborioso agricultor, y la madre doña Toribia María  Meneses, generosa ama de casa.

Hija de este cálido hogar, compuesto de seis miembros, la niña María Constanza muy pronto manifestaría sus cualidades humanitarias aprendiendo de su amorosa madre, primero la fe en Dios y luego la devoción a al Virgen de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona santa del lugar, a quien veneraban y sentían como la mayor fuente de inspiración de todos sus actos humanitarios.

Desde muy niña, María Constanza sintió su delicada sensibilidad que el sufrimiento humano, el dolor y la desesperanza del prójimo  serían su mayor preocupación. Por este motivo, en sus diferentes visitas al entonces recién creado Hospital Tomás Lafora, sintió nacer desde el fondo de su ser un fuerte deseo de ayudar a  los enfermos a aliviar sus padecimientos ; primero fortaleciéndolos espiritualmente y luego  ayudándolos a ingerir  los medicamentos, los que para  ese entonces tenían un sabor muy poco agradable y eran tan horribles como la propia enfermedad, debido al poco desarrollo de la farmacopea.

Marìa Constanza visitaba las casas de los enfermos para evaluar su mejoría y ayudarles a completar las incipientes terapias mèdicas de entonces. No importaba si los pacientes vivían cerca o en sitios retirados, en Guadalupe o en pueblos aledaños. En la mayoría de los casos, sus pacientes eran personas humildes, quienes no tenían un centavo para pagarle, pero esto no desalentaba sus cuidados, muy por el contrario, los pacientes de escasos recursos eran los mejores atendidos. Cuando algún paciente se reprochaba asì mismo al no poder pagar los servicios recibidos, Marìa Constanza les calmaba diciéndoles: "No te preocupes hijo, ayer atendí unos pacientes que me pagaron lo suficiente y eso alcanza también para ti".

Pero hubo una de las especialidades mèdicas que la generosa Marìa Constanza mejor aprendiò dentro de sus inclinaciones mèdicas: la atención de alumbramientos.

Dado que en la primeras décadas del siglo XX la especialidad de la ginecologìa y la obstetricia no estaba todavía definida como especialidad medica, motivo por el cual se carecía en los hospitales de estos especialistas.

Un prominente médico y destacado investigador de la ciencia médica de entonces, el Dr. Nicolàs Cavassa, por aquellos años prestaba servicios en el emblemático Hospital Tomas Lafora. Habiendo advertido este galeno las innatas cualidades humanitarias de Marìa Constanza, no dudò en enseñarle e instruirla con las mejores técnicas obstètricas para atender partos, que era un servicio muy recurrente en el medio. Marìa Constanza, que era una jovencita muy inteligente y cuidadosa, aprendió rápido.

No obstante haber contraìdo nupcias con el agricultor, don Pedro Torres Galarreta y haber engendrado una familia con siete hijos, (cinco varones y dos mujeres); Marìa Constanza, a quien también se le conoció con el nombre de Marìa Orozco, se dio abasto para proseguir con su sacrificado oficio de partera.

Durante màs de cuatro décadas se dedicó en Guadalupe y pueblos vecinos del valle Jequetepeque a asistir con mucha pericia el alumbramiento de tantos niños y niñas como sus fuerzas lo permitían. Su destreza y cuidados se hicieron muy famosos y requeridos, pues era solicitada en las principales casas hacienda de las provincia de Pacasmayo, asì mismo, por las principales familias de la ciudad de Guadalupe. Pero las familias de condición modesta y humilde eran las preferidas de Marìa Constanza.

Gracias a su pericia y prudencia, nunca una paciente pareció bajo sus cuidados. Cuando se le presentaba cuadros médicos complicados con alguna paciente, esta era derivada a los médicos correspondientes para una atención especializada.

La principal característica de su labor fue que nunca convirtió su servicio en un medio para enriquecerse ni aprovecharse del prójimo en los momentos màs difíciles. Su servicio fue un verdadero apostolado muy humanitario. No condicionaba pago alguno para brindar su bien aprendido oficio de partera.

En muchos casos, según algunos testimonios, ayudaba económicamente a las pacientes para que puedan comprar sus medicinas, pues su condición humilde o el abandono del hogar por parte del esposo, complicaba la situación económica de la paciente.

Las cualidades de generosa dama y el diligente servicio dispensado por Marìa Constanza, asì como sus humanitarias virtudes y, en muchos casos sacrificios personales, no pasaron desapercibido para la opinión pública de la época y los medios de comunicación de entonces. En el diario la Gaceta del mes de julio de 1966, se da cuenta que la señora Marìa Revilla Meneses de Torres, respetable dama guadalupana, quien en muchas ocasiones mereció diversos reconocimientos y premios por parte de las autoridades políticas, religiosas y educacionales, el 28 de julio de 1966, en ceremonia especial con motivo de la efemèride de Fiestas patrias, la Municipalidad de Guadalupe había acordado distinguirla con diploma y la Medalla de Oro de la Ciudad. Este merecido homenaje no se pudo realizar.

El 17 de julio del año 1966, a los 89 años de edad, con una sonrisa en sus labios, con la satisfacción del deber humanamente cumplido a cabalidad, Marìa Constanza se despidió de sus familiares y allegados, se encomendó a Dios y partiò de este mundo al que con sus cuidados y gran calidad humana habla ayudado a ser mejor.

Marìa Constanza Revilla Meneses, por su gran vocación de servicio y entrega en favor de los enfermos y parturientas de Guadalupe y el valle Jequetepeque, representa las cualidades màs elevadas y altruistas de la mujer guadalupana.

Además cabe resaltar que la nieta mayor  María Candelaria Torres Farro de Eaerle, que en gratitud a ser criada y educada por María Constanaza (María Orozco), asumió los gatos que originaron el Mural, Pedestal, estatua y pergola  en el Parque "La Madre" que se erigió en honor a tan ilustre personaje, siendo el gestor de la obra el Sub Oficial Superior Gc (R) Jeremías Eaerle Changra, nieto político de la extraordinaria partera guadalupana.